

¿Listo para un viaje inolvidable? China es un país inmenso y diverso que te dejará sin aliento. Desde las formaciones “flotantes” de Zhangjiajie —inspiración de Avatar— hasta las antiguas murallas de la Gran Muralla, pasando por la fusión de tradición y modernidad en Shanghái, esta guía responde a las preguntas clave sobre qué ver en China en tu primera visita y cómo organizar tu ruta para aprovechar al máximo cada etapa.

Pekín y sus alrededores
Pekín, la capital milenaria de China, combina a la perfección tradición y modernidad. Aunque es una de las megaciudades más pobladas del mundo, alberga algunos de los lugares más icónicos que ver. Aquí tienes lo que tú no puedes dejar fuera de tu itinerario:
- Plaza de Tiananmen: además de ser el escenario de la famosa toma del hombre deteniendo a los tanques, en esta plaza –una de las más grandes del mundo– está el mausoleo de Mao Zedong. Datos prácticos: abre de 6:00 a 22:00; entrada gratuita al recinto, aunque visitar el mausoleo requiere recoger tu pase a primera hora en Tiananmen Este.
- Palacio de Verano: a 25 km del centro de la ciudad, este complejo se refleja en el lago Kunming y ha acogido a emperadores durante siglos en los calurosos veranos de Pekín. No te pierdas el largo corredor pintado, el Puente de Dieciséis Arcos y la colina de la Longevidad.
Datos prácticos: abre de 6:30 a 18:00; combina tu visita con el cercano Templo de los Lamas. - Ciudad Prohibida: es de uno de los destinos más soñados y fotografiados por viajeros de todo el mundo, y no sin razón. La que fuera residencia de los emperadores de las dinastías Ming y Qing durante más de 500 años es hoy patrimonio de la UNESCO.
Datos prácticos: horario de 8:30 a 17:00 (última entrada 16:00), cierra los lunes; compra tu entrada con antelación para evitar colas. - Datong: a solo 5 h en tren desde Pekín, descubrirás uno de los tesoros budistas de la UNESCO. Tienes que ver las cuevas de Yungang, con más de 51.000 estatuas de Buda talladas en la roca, que datan del siglo V.
Un consejo: contrata un tour de un día con guía para entender la iconografía y la historia.
Para ahorrar tiempo, combina la Ciudad Prohibida y Tiananmen en una misma mañana, y reserva la tarde para el Palacio de Verano. Si tienes un día extra, el viaje a Datong te ofrece una mirada diferente al corazón religioso de la China antigua. ¡Listo para tu aventura en Pekín y sus alrededores?

Gran Muralla China
Visitar la Gran Muralla es un sueño casi universal, pero recorrer sus 21.000 km requeriría varias vidas. Para aprovechar al máximo tu tiempo y descubrir la magia de este Patrimonio de la Humanidad, te recomendamos dos tramos de fácil acceso desde Pekín, repletos de historia y paisajes inolvidables.
- Mu Tian Yu Chang: es la forma más cómoda de disfrutar de la «experiencia de la muralla», y una visita obligada en China. Esta sección de la muralla es fácilmente accesible en autobús o van privada en 1 h 30 min desde Pekín, ofrece muralla restaurada con senderos amplios y vistas panorámicas de montañas boscosas. Al llegar a Mutianyu, toma el teleférico hasta la muralla y, si te apetece, deslízate de vuelta por el tobogán de madera. Una vez arriba, pasea por los tramos restaurados, explora las históricas torres de vigilancia y disfruta de las vistas de montañas y valles que se extienden a tus pies.
Datos prácticos: abre de 7:30 a 18:00; entrada + teleférico aprox. 200 RMB; mejor visita temprano para evitar multitudes. - Torres de vigilancia de la dinastía Ming: mientras caminas por los ladrillos originales, descubrirás estas robustas atalayas construidas entre los siglos 14 y 17. Al recorrer las secciones semirrestauradas, descubrirás torres hexagonales y cuadradas que en su día servían para enviar señales de humo o fuego y guardar suministros. Súbete a sus miradores: cada atalaya regala una vista espectacular de la muralla serpenteando entre montañas, ideal para capturar fotos monumentales (o un selfie al más puro estilo Mulán).
Consejos prácticos: disponibles en ambos tramos (Mutianyu y Badaling); incorpora en tu ruta tramos con menos restauración para sentir el paso del tiempo sobre las piedras.

Qué ver en el centro-este de China: Sichuan
Sichuan es mucho más que su célebre picante: es un mosaico de sabores, historia y paisajes que te sorprenderá a cada paso. Aquí encontrarás desde la olla caliente que hará arder tus sentidos hasta bosques de bambú donde deambula el emblemático panda gigante. Prepárate para explorar la ciudad de Chengdu, adentrarte en santuarios de conservación y alucinar con enormes esculturas milenarias.
- Chengdu: esta ciudad tiene todo el derecho a entrar en la lista, aunque sólo sea por la olla caliente que se puede consumir en casi todas partes. Hacedlo en restaurantes –si os sentís un poco más chic– o en los numerosos puestos de comida –si os sentís más atrevidos. Sea como sea, entre el Parque del Templo Wuhou y el callejón Kuanzhai, la ciudad más importante de Sichuan se quedará en vuestro corazón.
- Centro de Cría del Panda Gigante: visita obligada para los amantes de los animales. A solo 10 km del centro, veréis a los famosos pandas gigantes y aprenderéis más sobre su conservación y a cómo acicalarlos (al menos en el mejor de los casos). Durante un día, podréis poneros en la piel de un voluntario y cuidar de estos osos comedores de bambú, ahora muy raros, en el que es el centro de investigación más importante dedicado a ellos.
- Buda gigante de Leshan: A 2 horas en coche de Chengdu se alza tallado en un acantilado el Buda de Leshan, una obra maestra del siglo VIII: mide 71 metros de altura y sus manos más de 8 metros. Chocar cinco con su dedo meñique o posar frente a su serenidad será uno de esos momentos que querrás guardar para siempre.

Hunan y Zhangjiajie
Hunan, en el corazón del sur de China, debe su nombre a su gran vecino acuático (湖, hú, lago) y al carácter omnipresente del agua y el bosque. Entre las orillas del Yangtsé y los valles cubiertos de vegetación, encontrarás paisajes que parecen salidos de un cuento.
- Parque Forestal de Zhangjiajie: seguro que recuerdas esas columnas rocosas flotantes en Pandora: surgieron de aquí. Sube al pico Tianzi para contemplar la sucesión de pináculos cubiertos de bosque, y prepárate para capturar con tu cámara imágenes que desafían la realidad. Cada amanecer transforma la niebla en un mar de nubes bajo tus pies.
- Monte Tianmen: su nombre proviene de un enorme arco natural en la roca —la “Cueva de Tianmen”— al que accederás por uno de los teleféricos más largos del mundo. Al descender por la pasarela suspendida sobre el abismo, sentirás vértigo y admiración a partes iguales. Es una experiencia que combina la adrenalina con vistas inigualables al bosque que cubre la montaña.
- Ríos y Yang Tze: hunan es tierra de corrientes generosas. El Yangtsé, frontera natural con Hubei, ofrece cruceros que recorren gargantas y pueblos pintorescos a orillas del agua. Navegarlo al atardecer, con la luz transformando el caudal en espejos dorados, es una manera perfecta de entender la fuerza vital que el agua ha representado aquí durante siglos.
- Nanjing: siguiendo el curso del Yangtsé hacia el este darás con Nanjing, ciudad que ostenta uno de los cascos antiguos mejor conservados de China. Piérdete por sus callejuelas centenarias, recorre las murallas Ming y contempla el mausoleo de Sun Yat-sen. Cada piedra te contará la historia de dinastías, imperios y revoluciones que forjaron la China moderna.

China histórica: qué ver en Xi’An y el Ejército de Terracota
Si piensas en el elemento cultural por antonomasia de China, seguro que Xi’an ocupa un lugar destacado. Esta antigua capital imperial no solo guarda el asombroso Ejército de Terracota, sino que fue el punto de partida de la legendaria Ruta de la Seda, conexión milenaria entre Oriente y Occidente.
- Ejército de Terracota: descubierto por casualidad en los años setenta. Pasear entre miles de figuras de guerreros y caballos de tamaño real —cada una con rasgos únicos— es como viajar atrás en el tiempo hasta la tumba del primer emperador Qin Shi Huang. Es imposible no maravillarse ante semejante muestra de poder y de maestría escultórica.
- Pagoda del Ganso: esta pagoda budista, construida durante la dinastía Tang, es un icono de la ciudad. Para ser sinceros, hay dos: la Gran Pagoda del Ganso Salvaje y la Pequeña Pagoda del Ganso Salvaje. Ambas son impresionantes, pero la primera ofrece una panorámica imperdible de la ciudad y la arquitectura antigua, la Pequeña Pagoda del Ganso Salvaje es más íntima, donde la serenidad budista se respira en cada piedra.

China oriental: Shanghái
Shanghái es una de las ciudades más dinámicas y cosmopolitas de China, situada en la costa oriental del país. Aunque es el centro financiero y económico de China, conserva un alma histórica de impresionante belleza. Y, por absurdo que parezca, ¡también es más grande que la propia Pekín! Paseando por las orillas del río Pudong, se puede apreciar su alma histórica y moderna: una visita obligada en China.
- Bund: este famoso paseo junto al río Huangpu ofrece una vista espectacular del horizonte futurista de Pudong. Consejo: Id allí por la noche. Las torres del distrito financiero se iluminan con tonos neón, creando una atmósfera casi cinematográfica, como sacada de Cyberpunk 2077. Una caminata nocturna aquí siempre acaba con la sensación de estar en el futuro.
- Nanjing road: esta famosa calle comercial está dividida en dos partes, Nanjing Road East y Nanjing Road West. Encontrarés tiendas de lujo, centros comerciales y el corazón vivo de la vida nocturna china.

Sur de China: qué ver en Guangxi
Si buscas una experiencia auténtica y fuera de lo común, la región de Guangxi te espera con sus formaciones kársticas, ríos serpenteantes y cuevas milenarias. A un paso de la frontera con Vietnam, este rincón de China combina aventura y serenidad en un entorno que parece pintado a mano.
Navega el río Li al amanecer
Para contemplar los picos de piedra caliza reflejados en las aguas tranquilas, súbete a una balsa de bambú al alba. El silencio y la niebla matutina convierten cada curva del río en un lienzo impresionista. Consejo: el tramo entre Yangdi y Xingping ofrece paisajes tan legendarios que inspiraron proverbios locales; elige un guía que conozca las historias detrás de cada montaña para darle un toque narrativo único al paseo.
Explora las cuevas de Guilin
- Cueva de la Flauta de Caña (Lúdí Yán): estalactitas que parecen cristales de roca te dan la bienvenida en un recinto iluminado de forma artística.
- Cueva de los Nueve Pisos (Jiǔcéng Yán): menos turística, ideal para sentir la grandeza del subsuelo sin aglomeraciones.
Tip chic: lleva una linterna de cabeza para descubrir rincones ocultos y escuchar el eco natural mientras avanzas.
Ascenso a las terrazas de arroz de Longji
A una hora en coche de Guilin, las terrazas de Longji dibujan curvas infinitas en la montaña. Pasea por senderos elevados para disfrutar de vistas panorámicas y conversa con los agricultores zhuang y yao, guardianes de técnicas centenarias. Para una experiencia local auténtica, reserva una noche en una casa tradicional de madera y despierta con vistas a las nubes posadas sobre el “Espinazo del Dragón”.

WeRoad os lleva a China
Si, como creemos, os ha entrado el gusanillo de dar una vuelta por la mágica China de las maravillas, no podemos sino recomendaros que lo hagáis de la mejor manera. ¿Y por qué no elegir las vacaciones ideales con los coordinadores más preparados y simpáticos del mundo? WeRoad propone este tour de 12 días que os permitirá ver los destinos imprescindibles de China! ¿Qué mejor que eso?