Fez: el alma laberíntica de la medina más grande del mundo

Fez: el alma laberíntica de la medina más grande del mundo

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14 enero

Publicado el 14 enero 2026
Última actualización: 14 enero 2026

Fez es una ciudad para vivirla a través de los sentidos. Considerada la capital espiritual y cultural del país, esta Ciudad Imperial alberga la medina peatonal más grande del mundo: Fez el-Bali, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Con más de 9.000 callejones, el tiempo parece haberse detenido; perderse por ellos es, literalmente, retroceder en la historia.

Aunque al principio pueda parecer caótica y confusa, una vez que descifras su ritmo, Fez se vuelve absorbente. Para que aproveches al máximo tu visita, hemos preparado esta guía con los mejores consejos y puntos de interés.

Qué tiene de especial Fez, la capital espiritual y cultural

Fez es una ciudad que resulta especial porque no se parece a ninguna otra ciudad de Marruecos. Se fundó en el siglo IX y es una ciudad imperial. Además, está considerada la capital espiritual, intelectual y artesanal del país. Dentro de sus monumentos, hay que mencionar a la Universidad de Al-Qarawiyyin. Fue fundada en el año 859 y se la considera la universidad en funcionamiento continuo más antigua del mundo. A diferencia de otras localidades, Fez no fue construida para el turismo. Sino que se ha ido creando con el paso de los siglos, y eso se aprecia en sus mezquitas, talleres y callejones. 

La ciudad se divide en tres zonas bien definidas:

  1. Fez el-Bali (Medina Antigua): el corazón histórico medieval. Un laberinto de zocos, madrasas y curtidurías donde no existe el tráfico rodado.
  2. Fez el-Jedid (Ciudad Nueva): construida en el siglo XIII, alberga el Palacio Real y el Mellah (el antiguo barrio judío), reflejando la diversidad cultural de la ciudad.
  3. Ville Nouvelle: la zona moderna diseñada durante el protectorado francés, con amplias avenidas, cafés y hoteles contemporáneos.

Las tres zonas merecen una visita, pero como el país ofrece varias propuestas, te recomendamos planificar bien el viaje sabiendo de antemano qué ver en Marruecos.

Fachada del Palacio Real de Fez con sus siete imponentes puertas de bronce dorado, decoradas con intrincados mosaicos de azulejos y techos de tejas verdes bajo un cielo azul despejado.

Fez el-Bali: cómo dominar el laberinto de la medina

Comenzamos con Fez el-Bali. La cifra de más de 9.000 callejones no es una broma, sino la realidad de esta aparentemente caótica medina. Quizás te lleve un rato entenderlo, pero tiene su propia lógica. 

Hay dos arterias principales que la atraviesan de lado a lado; son Talaa Kebira y Talaa Sghira. Si te mantienes en ellas, siempre encontrarás salida. El acceso más habitual es Bab Bou Jeloud, la famosa Puerta Azul. Con su decoración de azulejos azules por fuera y verdes por dentro, es el símbolo de Fez. 

Si quieres aprovechar la visita y ver todo lo posible sin perderte y con contexto histórico y cultural, te recomendamos contratar un guía certificado. Si prefieres ir por tu cuenta, el truco para orientarse es fijarse en las baldosas del suelo. Las rectangulares o cuadradas indican calles con salida, y las hexagonales, callejones sin salida. 

La ruta de los sentidos: zocos y artesanía imprescindible

Una vez dentro de los zocos de Fez, ten por seguro que vivirás una experiencia sensorial constante. En el Zoco Attarine, abundan las especias, perfumes y esencias, con aromas intensos que recorren calles enteras. En la Plaza Seffarine, el oído le toma el relevo al olfato, por el sonido metálico de los martillos que acompaña a los caldereros que trabajan el cobre. 

Otra parada imprescindible es el Zoco Nejjarine. Está dedicado a la madera, con puertas, cofres y celosías talladas con mucha precisión. Se encuentra junto al histórico Fondouk Nejjarine, que hoy es el Museo de la Madera. Si vas a comprar algo aquí, toca negociar. Hazlo siempre con una sonrisa y empieza ofreciendo entre un 30 y un 50% del precio inicial. No temas marcharte si no hay acuerdo. En las panaderías y pequeños puestos de comida, el precio suele ser fijo.

En cualquier caso, siempre es mejor observar primero, comparar la calidad entre unos y otros y tener en cuenta que el valor real está en el trabajo artesanal y las horas invertidas. Si tienes esto claro y tu negociación es educada, podrás conseguir productos interesantes a buen precio. 

Calle concurrida en la medina de Fez con turistas caminando frente a una fuente tradicional de mosaicos y edificios antiguos con detalles de madera tallada.

Las curtidurías Chouara: visita, olor y protocolo

Las curtidurías de Fez son uno de los iconos más importantes de la ciudad. La más grande y conocida es Chouara, ya que el cuero se lleva trabajando desde hace siglos. Pero con los mismos métodos tradicionales que prácticamente no han cambiado con el tiempo. Las pieles se limpian, se curten y se tiñen en grandes pilas de piedra llenas de pigmentos naturales. Por ejemplo, índigo para el azul, amapola para el rojo, azafrán para el amarillo o menta para tonos verdosos. 

Sin embargo, la visita no se hace de forma independiente. El acceso habitual es a través de una tienda de cuero cercana, que te ofrecerá subir a su terraza con vistas directas a las pilas. Como parte del ritual, el encargado suele darte una ramita de menta para aliviar el olor, fuerte y penetrante, especialmente en días calurosos. El olor existe y no es ningún mito, pero es soportable durante la visita y forma parte de la experiencia del lugar.

El mejor momento para ir es por la mañana. Los colores están más vivos y los trabajadores están en plena actividad. Pero mantén una actitud de respeto; es decir, no interrumpas, no invadas su espacio y pide permiso si vas a hacer un primer plano. Como es habitual al viajar a Fez, la entrada no tiene un precio oficial fijo. No tendrás que negociar, pero sí dejar una pequeña propina al dueño de la tienda por el acceso a la terraza. 

Comprar tampoco es obligatorio, pero es una buena oportunidad si necesitas bolsos o babuchas. Si decides hacerlo, negocia con calma y sin presión, y valorando el trabajo manual que has visto con tus propios ojos.

Vista de las históricas curtidurías de Fez, con numerosos pozos de piedra llenos de tintes de diferentes colores para el tratamiento tradicional del cuero.

Joyas arquitectónicas: Madrassas y la Mezquita Al-Qarawiyyin

Si te preguntas qué ver en Fez, la arquitectura religiosa es una de las imprescindibles. Resulta curioso el contraste cuando vienes del bullicio de la medina y cruzas una de sus puertas. En el interior de estos edificios, reina el silencio, con proporciones perfectas y una decoración pensada para la contemplación. Las madrasas fueron escuelas coránicas, pero hoy son museos vivos del arte islámico marroquí.

La Madrasa Bou Inania es la más impresionante y la que mejor se conserva. Se construyó en el siglo XIV y destaca por ser la única madrasa de Fez que cuenta con minarete. Tiene un patio central, revestido de zellige, estuco tallado y madera de cedro. Este es el estándar de la arquitectura meriní. Es fácil visitarla por libre y la entrada suele costar alrededor de 20 dirhams. Por tanto, es una de las mejores relaciones calidad-precio de la ciudad.

La Madrasa Al-Attarine es más pequeña, pero igual de refinada y está situada junto al zoco de las especias. Cuenta con muchísimos detalles, pero aun así mantiene el equilibrio entre elegancia y sobriedad. Si quieres hacer una bonita foto, mejor ir a media mañana, porque verás los juegos de luz sobre la cerámica y la madera.

La Mezquita Al-Qarawiyyin merece una mención aparte. Se fundó en el año 859 y hoy es la universidad más antigua del mundo y el corazón espiritual de Fez. El acceso al interior está reservado exclusivamente a musulmanes, como el Mausoleo de Mulay Idrís II. No obstante, podrás asomarte a sus puertas y observar los patios y la vida religiosa.

En fechas señaladas, consulta las normas y horarios, especialmente si vas a viajar durante el Ramadán. Estos espacios se vuelven muy importantes y el ritmo de la ciudad cambia para adaptarse al ayuno. Cuanto antes planifiques y te informes, más tranquilo será tu viaje y mejor podrás respetar las tradiciones locales.

Vista aérea del patio interior de la Mezquita Al-Qarawiyyin en Fez, con sus característicos tejados de tejas verdes, arcos blancos decorados y pavimentos de azulejos detallados.

La Vieja y la Nueva: El Mellah y las Vistas Panorámicas

Completada la visita de la parte antigua, toca dirigirse a la ciudad nueva o Fez el-Jedid. Fundada en el siglo XIII, es importante porque aquí está el Mellah o antiguo barrio judío. La arquitectura de esta zona es muy diferente, con balcones de madera orientados a la calle, calles más rectas y con una organización distinta. Durante siglos, fue un núcleo comercial y cultural; hoy se conservan las sinagogas y algunos talleres antiguos.

Muy cerca están las Puertas del Palacio Real. De color dorado y decoradas con mosaicos, azulejos verdes y detalles geométricos. El interior del palacio no se puede visitar, pero la imagen de su puerta y el exterior son suficientes.

Para cerrar el recorrido, sube a las Tumbas Meriníes, situadas en una colina al norte de la ciudad. Las ruinas están en bastante mal estado, pero lo que importa aquí es el paisaje. Tendrás una vista completa de la medina.

Vista panorámica al atardecer de una medina marroquí con casas de colores claros, una muralla antigua en primer plano y un minarete iluminado que destaca en el paisaje urbano.

Gastronomía de Fez: sabores auténticos más allá del tajine

Y ahora que ya conoces los puntos de interés, pasamos a qué hacer en Fez. Es el turno de la gastronomía, que es una de las más refinadas del país. A través de ella, podrás entender parte de su historia y cultura, con muchos platos que van ligados a ciertas celebraciones. 

Uno de los más representativos es la rfissa. Es un plato tradicional con pollo, lentejas y pan desmenuzado (msemen o trid), empapado en un caldo aromático con fenogreco y ras el hanout. Suele servirse en ocasiones especiales y no siempre aparece en los menús turísticos.

Otro clásico imprescindible es la pastilla, con sabor dulce y salado, gracias a sus capas finas de masa rellenas de pollo o paloma, almendras, canela y azúcar glas.

En el día a día, es más habitual la harira, una sopa espesa de tomate, legumbres y especias. Es muy común al atardecer y especialmente durante el Ramadán. Es reconfortante, económica y fácil de encontrar en puestos locales. Por la noche, encontrarás en la calle las brochetas de carne a la parrilla. Muy sabrosas, pero mejor si las compras en los puestos con más público. 

Si prefieres una experiencia más completa y agradable, apuesta por los riads con restaurante. Por ejemplo, Ruined Garden, donde ofrecen comidas marroquíes en un ambiente tranquilo. En Café Clock, puedes probar la famosa hamburguesa de camello, una versión moderna para paladares curiosos. 

Gran plato tradicional de Rfissa marroquí servido en una fuente de barro, con pollo asado al centro rodeado de lentejas, huevos de codorniz, dátiles y frutos secos.

Consejos prácticos y de seguridad para un viaje a Fez

Viajar a Fez puede despertar algunas dudas, pro eso, te dejamos algunos consejos prácticos. Si bien el país es seguro para el viajero, al ser un destino turístico, existen problemas habituales como los pequeños engaños.

El principal inconveniente son los llamados fake guides. Son personas que se ofrecen a orientarte por la medina y luego exigen dinero. Solo debes ignorar estas propuestas, y si quieres una visita guiada, contrátala a través de tu riad o una agencia oficial. Dentro de Fez el-Bali, muévete por calles concurridas, especialmente al anochecer. Y para trayectos más largos o para ir a las puertas de la medina, lo mejor es usar los petit taxis, de color rojo. Acuerda el precio antes de subir o asegúrate de que usan el taxímetro.

En cuanto a las normas culturales, hay que vestir de forma respetuosa. No hay que cubrirse en exceso, pero sí evita ropa muy corta o ajustada, sobre todo cerca de espacios religiosos. Pide permiso antes de fotografiar personas, artesanos o animales. Y para moverte por la ciudad, ve a pie en Fez el-Bali. Para el resto de la ciudad, camina o usa taxis. 

Y para escoger la mejor época para viajar a Marruecos, siempre es preferible evitar los meses de más calor. Pero en nuestra guía tienes todas las recomendaciones. 

Fila de taxis rojos pequeños estacionados en una calle arbolada, con carteles amarillos en el techo que indican 'Petit Taxi' en francés y árabe.

Vive Fez con la tranquilidad de un viaje organizado

Fez es una ciudad que se siente con más fuerza cuando se comparte. Más allá de su historia, la verdadera magia surge al descubrir sus secretos junto a otros viajeros que, como tú, buscan una conexión real con el destino. Viajar en grupo te permite intercambiar impresiones frente a las curtidurías, compartir una cena tradicional y vivir anécdotas que solo ocurren cuando se explora en compañía.

Dependiendo de lo que busques, puedes elegir entre estas dos experiencias exclusivas: 

  • Escapada de fin de semana en grupo a Fez: ideal para quienes desean una inmersión total en el alma de la medina. Un viaje enfocado en los detalles, la artesanía y la vida local de esta ciudad imperial, compartiendo cada rincón con tu grupo. 
  • Circuito organizado por las Ciudades Imperiales y el desierto: una aventura más amplia para quienes quieren recorrer los contrastes de Marruecos. Desde la historia de las capitales dinásticas hasta la inmensidad de las dunas, disfrutando de la convivencia y el espíritu de equipo durante todo el trayecto. 

Si prefieres seguir buscando, puedes explorar todos nuestros viajes en grupo por Marruecos y escoger el itinerario que mejor se adapte a tu estilo de aventura.

Un grupo de viajeros de WeRoad sonríe mientras sostiene hojas de menta en una terraza tradicional de Marruecos, con artesanías de cuero colgadas al fondo.
Team WeRoad
Scritto da Team WeRoad